sábado, 15 de marzo de 2014

Desglosando la final: Comparsas.

¡Que feliz me hace que Tino haya conseguido el primer premio en la modalidad!. Con éste es el padre de cuatro primeros premios: Los del año del Catapúm (2000), El Espíritu de Cai (2005), Juana la Loca (2011) y La canción de Cádiz (2014). Su presentación y música son preciosas donde “Febrero comienza en una casa gaditana cualquiera”, por estas son “mis canciones de Cádiz”. La primera letra de sus pasodobles al drama de los desahucios en su forma legal, pero también en la moral. Reivindican una vivienda digna donde el hilo conductor es una mujer que está acusada de dar una patada a una puerta de una casa. Su situación la está obligando a vivir en un coche con sus tres hijos. Ella sabe los cargos que se le imputan. Aún así prefiere morir en la cárcel que en la calle. Letra con mucho sentimiento y sensibilidad. ¡qué os voy a contar de Don Tino Tovar Verdejo, que no sepáis!. En el segundo no he dejado de llorar. Al amor como la musa de todas sus canciones. Con unas metáforas de morirse. MARAVILLOSO. Los personajes de la crónica social son los temas de sus cuplés. El primero para la sentencia recién sacada del horno de Ortega Cano. Que se va a pasar una larga temporada en la cárcel “será su mejor corrida”. Buen golpe y juego de palabras. El segundo para los cuernos que le pone el marido de Rosa Benito “que nos se los quita de la cabeza”. Estribillo al tipo. Dicen que estamos hartos de todas las cosas malas que le quitan a la ciudad y que “siempre es la misma canción”. ¡Qué os voy a decir del popurrí!. Me lo sé de memoria. Me encanta Tino y es merecedor de este primer premio.

Merecido segundo premios para la comparsa de Antonio Martín: Los Hippytanos, unos gitanos hipppies muy canasteros que ya me pusieron los pelos de punta en semifinales con un pasodoble a Paco de Lucía. Presentación con lenguaje calé y tipo inspirado en la última idea discográfica del cantaor jerezano Diego Carrasco. Primera letra de pasodoble con tinte actual. Un problema que lleva latente desde hace muchísimos años: el salto de la verja de Melilla. Cobra más importancia porque esta misma noche 200 sin papeles han conseguido pasarla. Nos lo van a ir contando a raíz de un supuesto amigo negro que se ha adaptado en la sociedad tras haber conseguido pasar la verja a pesar de las pelotas de goma que “cierto gobierno imperialista” les tiraba. El segundo es una delicia. Nombran a cada uno de los hijos de estos comparsistas. Que los apoyan en los pasacalles a pesar de las horas fuera de casa cuando tienen que ensayar. Puro sentimiento. Hermosa letra en una noche absoluta de emoción. Primero de los cuplés para su parienta, que está obsesionada con la limpieza. Le hace pasar un mal momento cuando va el Caracol a su casa. Segundo para los famosos, que cuando se mueren, en la televisión están repitiendo a todas horas sus películas. Que ya verás cuando se muera Nacho Vidal “vamos a estar viendo nabos dos años”. El popurrí es de esos dignos de prestar atención. Se marchan diciendo “que en todo el mundo se escucharán la voces de estos hippies canasteros”.

En la ciudad de Cádiz...así es como comienza en la final Los Hombres de negro. Estos tramoyistas que se suben al falla para revalidar su segundo premio conseguido el año pasado de la mano de Kike Remolinos. Este año consiguen un merecido tercer puesto, a pesar de la calidad en la modalidad este año. Vienen con fuerza diciendo que como ellos se pongan a cantar “se van a enterar más de cuatro lo que suelta mi garganta”. ¡Cuidado!. El primero de los pasodobles comienza a cuatro voces: la del Subiela y el Piojo mano a mano. Es una lanza a favor de los tríos que se cantan fuera del teatro. Amigos que hacen bolos para poder sacarse un dinero extra. Es la única manera de que “se escuche por todos los laos la fiesta, el carnaval y la tierra”. El segundo es una defensa a ultranza de aquellas finales de antaño, aquellas que te daban las ocho de la mañana y te daba hasta tiempo de comerte unos churros en la plaza de las flores. Esas finales de la ilusión en la que las escuchas junto a tu padre y la estas grabando en vídeo para después aprenderte las coplas. ¡Ayss como me acuerdo de la primera final que vi junto a mi padre!. Los cuplés están hilados en su remate. El primero de ellos para aquellos bebedores de ron que se han quedado anticuados. Ahora lo que se lleva es beber gin tonics elaborados con muchas pamplinas. Dicen que un día vieron a su vecino que es gay pidiéndose uno de esos pero con pepino. Que solo le echó la mitad. A saber lo que haría con la otra media. Segundo para la moda que se ha puesto en el Falla de traer cuplés con chistes de última hora. Reciben la llamada de teléfono y es ese vecino que le dice que si quiere meterle la otra mitad del pepino. Grande el estribillo con ese grito que nos dejó el Libi “que de tonterías pa salir en carnaval”. Popurrí con cositas elegantes. Precioso el momento en el que salen todos y cada uno de los tramoyistas de verdad que hacen que cada año en Febrero se pueda realizar en el Falla. De hecho los aplausos van por uno de ellos que se jubila. Gran noche de final la que hemos vivido en cuanto a comparsas. 

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