viernes, 14 de febrero de 2014

Buscando la PERFECCIÓN en la sesión más larga de preliminares.

Sesión eterna en la que hay que destacar los coros del Sherrif y Habichuela y el de Sevilla Pecci. Y la comparsa de Juan Fernández que viene a revalidar el tercer premio conseguido el año pasado con El Rey Burlón.


Llegan desfilando al teatro falla estas francesas Las Mayore de Edad. Se dan cuenta de lo que ha cambiado Cádiz en los 60 años que llevan fuera. Lo hacen con la falda muy corta y las cachas fuera. Este coro del Sheriff y Habichuela dicen que vienen a cantarnos después de tanto tiempo “porque Cái yo no te podía fallar”. Con una presentación desenfada y con una cierta poquita vergüenza. La música de sus tangos es añeja y clásica. Cómo me gustan. Estas francesas confiesan en su primer tango estar enamoradas del carnaval. Todo lo que ha cambiado la ciudad que se desvive por una fiesta mientras que ésta se nos muere. Por eso, dicen “hay que echar a todos los sinvergüenzas como se echó en su día a los franceses”. El segundo es una crítica en toda regla para todos aquellos privilegios que tiene el Rey. Ellos dicen que tiene un amigo que tiene un hijo que necesita una operación pero que va a tardar mucho y que su “hijo se muere”. Mientras que el Rey de España se fastidia la cadera “y no tiene que hacer colas”. Primer cuplé para el pelo que gastan estas mayoret. El segundo para asegurarnos que con sus 80 años están geniales y no tiene ningún problema de memoria. Bueno su remate. Es su estribillo dicen que está “hartas de tanto francés. Oh la la”. Su popurrí suena muy bien. Con puntos a tener en cuenta aunque bajan un poco el nivel de años anteriores.

Y llega el plato fuerte de la noche, la comparsa de Juan Fernández La comparsa perfecta, finalistas del año pasado. En escena el cuartetero Gago y su inseparable Emilio. En este caso vienen a presentarnos esta comparsa, lo que ellos entienden como el comparsista perfecto. Nos recuerda su tipo a uno de los cuartetos que sacaron un año: Drácula de gran estoque. El público aplaude el cameo por la añoranza de que este año no salen. Se presentan pues “construidos a imagen y semejanza de un comparsista puntero”, que llegan atravesando el Puente Carranza. Es un poco la caracterización del mito de Frankestein. El tipo es chulísimo, tiene la mitad de la chaqueta de la comparsa de Araka la Kana, la otra mitad de Los Santos, el gorro de Juana la Loca y los pantalones de Los Duendes Coloraos. Cuatro comparsas que han sido primero premios. Sonar suenan tremedos. Me parece una idea fresca, veremos como va el repertorio. Introducen en sus pasodobles efectos monstruosos. El primero de ellos es para la ausencia de los Carapapas y de Juan Carlos Aragón en el concurso este año. Que pesaditos. Aunque el enfoque es muy distinto. Se quejan, de que hay autores que dejan de cantar letras con temas como los problemas sociales del país para cantarle a estos dos autores sinvergüenzas que han decidido no cantar este año en el Falla. Peor para ellos,la verdad. Segundo pasodoble a la Ley de Seguridad Ciudadana. Que tengamos cuidado con la Huelga “porque es un derecho de la democracia”. Que nos dejemos de pamplinas y miedos con el yugo, la flecha y el paredón y que hagamos cosas para cambiarlo. El primero de los cuplés para Hanna Montana que está “más salida que Leticia Sabater” y que los chicos que van a sus conciertos van empalmados. ¡Ya verás que un día se tira a Mickey y al Pato Donald”. En el segundo hablan de que su novia está embarazada y él espera que sea famoso, pero no tanto como el hijo de Ortega Cano. Estribillo bonito y cuidado al tipo de monstruos. Su popurrí con sustancia y con alguna que otra cuarteta a tener en cuenta. No me ha enamorado tanto como el del año pasado.

Otro coro a destacar es el del autor Sevilla Pecci: Los número uno. En escena unos Elvys Presleys que se presentan a ritmo de sus mayores éxitos. Oh Yeahh! ¡Si es que estamos en las Vegas!. Coro que canta de pie sin batea. El tipo lo merece. Si Elvys no mueve sus caderas no sería el “El Rey del Rock”. En el primer tango dicen que tienen guardado en un cajón, “el de los versos”, todos los coros que han sacado a lo largo de los años. No se arrepienten de ser un coro que pisó la calle “el suelo de la rebeldía”. Repaso nostálgico desde su primer al último coro. El segundo mucho mejor construido, para los bancos, pero no esos “buitres que esperan a que te mueras”, sino a los bancos de alimentos y su labor en esta sociedad “que por tu vida se están dejando hasta el corazón”. Esos que multiplican como Jesucristo los panes y los peces para que coman tantas familias necesitadas. Primer cuplés al tipo. Dicen que les falta uno que es el muñeco que se mueve en el coche. El segundo mucho más divertido. Para el líquido que tiene en la pierna el Rey Don Juan Carlos, que el lo va a usar para hacerse un mojito. En el estribillo mueven la cadera como el Rey, pero no el del Rock, sino el de España. Popurrí muy visual y movidito. Como no. Se van moviendo las caderas tal y como han venido “Viva las Vegas”...”Viva mi tierra”. Uh Yeah!.

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